Estilo de vida

Síndrome post vacacional

Despertador, reunión, fichar, atasco, jefe…Son muchas las palabras que procuramos apartar de nuestro vocabulario durante las vacaciones. Pero nada es eterno y, antes o después, tenemos que volver a la rutina.

Adiós a las vacaciones

Algunos se adaptan sin dificultad al retorno al trabajo. Otros, según los estudios entre un 35 y un 40% de los trabajadores, sufren excesivamente ante el fin de las vacaciones.

Síndrome post vacacional es como se denomina al conjunto de síntomas que padecen estas personas. Como comentaba al hablar del síndrome pre vacacional, no se trata de un trastorno, sino de un conjunto de reacciones físicas y cognitivas que se presentan ante la necesidad de una nueva adaptación.

Síntomas

Algunos de los síntomas son similares a los de la depresión, quizá por ello no es inusual el término “depresión postvacacional”. Entre ellos: irritabilidad, apatía, tristeza o insomnio. Otros síntomas presentes en el síndrome postvacacional están, sin embargo, más relacionados con la ansiedad que con el estado de ánimo: nauseas, tensión, taquicardias, problemas estomacales o sensación de ahogo, por citar algunos de ellos.Aunque está bien conocer la existencia de éste síndrome, no debemos autodiagnosticarnos si sufrimos alguna de sus alteraciones porque pueden ser muestra de un verdadero trastorno, sobre todo si tras un par de semanas de nuestra reincorporación al trabajo continúan presentes.

Así las cosas y como dice el refrán “más vale prevenir que curar” por lo que, para todo aquel que se considere afectado potencial, ahí van unas medidas de prevención. La primera que se me ocurre es renunciar a tener vacaciones pero esa medida me parece algo impopular (me pueden empezar a llegar mensajes de protesta) y además puede traer aun peores consecuencias.

8 Propuestas

  • Dividir las vacaciones, siempre que sea posible, en varios periodos. De esta manera, la vuelta no implicará esperar otros 11 meses hasta las siguientes. 
  • Volver a mitad de semana y no en lunes puede atenuar el impacto. 
  • Pensar en actividades agradables que podamos realizar durante el año o plantearnos algún curso u objetivo que nos haga ilusión. Nunca es tarde para aprender a tocar aquel instrumento con el que soñábamos de niños o para practicar algún deporte o bailar. En fin, las posibilidades son infinitas y sólo dependen de cada uno.
  • Conocer y practicar técnicas de relajación que ayuden a reducir la posible ansiedad: meditación, yoga o técnicas respiratorias son algunas de las opciones.
  • Fijar la atención en los próximos días libres ( aunque se trate sólo de un fin de semana o de un puente) también ayuda a no dejarse llevar por el trabajo abrumador.
  • Plantearnos hacer cada día algo con lo que disfrutemos. Vivir el presente haciendo que sea lo mejor posible.
  • – En la línea de trabajar con el pensamiento está la idea de que el trabajo es el que nos permite conseguir el medio para poder después disfrutar del tiempo libre o para poder lograr esos objetivos que nos hemos marcado.
  • Y, por último, intentar volver gradualmente a los horarios puede ayudar a que el impacto no sea tan fuerte. Los últimos días de vacaciones, aunque no incluyan trabajo, pueden irnos acercando al ritmo habitual de sueño, comida etc.
  • ¿ Seréis capaces de privaros de ese placer tan español que es la siesta?

Yolanda C. López PSICÓLOGA

 

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