Otoño en Los Caños de Meca

Tras el verano, cuando llega el maravilloso fresco, escaparse unos días a esta cálida zona puede ser una estupenda opción. Te contamos cómo encontrarás Los Caños de Meca en otoño. Este es “el caños más mágico”

Las playas vacías

La estampa es muy distinta a la que recordaremos, si nuestra visita a Los Caños de Meca y Zahora es en verano. El Caños de Meca otoñal está casi desierto. La población asentada, y que desarrolla su vida todo el año en ambas aldeas rurales, vive plácidamente y a un ritmo pausado y tranquilo. Se trabaja en el campo, en las huertas y en el mar. Se limpian y adecentan los negocios que quedan cerrados largos meses, hasta que llegue la semana santa o la apertura del siguiente verano.

Las playas se muestran desiertas, hasta el mar es otro; su color lechoso y el oleaje de los temporales que -cíclicamente- se producen en la costa tras el verano, son como la purga que el propio Atlántico se aplica para despojarse de estos largos meses de desbarajuste y desorden. La Marisucia escupe sandalias, chanclas, cubitos de playa y hasta alguna sombrilla floreada. Como ya no hay cuadrillas de limpieza municipal que se lleven las inmundicias del turismo de «bocata y aftersan» los despojos permanecerán en las orillas durante meses. Es como un rastro de enseres y útiles que esperan servir de nuevo y que serán comidos por el sol y los vientos de levante, llevándoselos a su antojo, de playa en playa.

He llegado a los Caños en el último autobús, que pasa sobre las ocho de la tarde del viernes en dirección Barbate. No hay más hasta el lunes.

Los Locos de las Playas de Cádiz

La belleza regresa

La afluencia de coches es mínima. Las playas están vacías. Hay momentos de absoluta soledad en cientos de metros. Caminar por La Laja, El Pirata y Los Castillejos te premia con la belleza que siguen manteniendo estas playas; aunque por culpa del abarrotamiento turístico quede oculta varios meses. Y que no parezca que el verano es malo, todo lo contrario, la temporada estival -y su consiguiente fuente de ingresos- sirve para que todo esto siga en pie y mejore paulatinamente, en cuanto a urbanismo y personalidad territorial, que ambas cuestiones van unidas.

El Faro de Trafalgar en otoño – Placer de Trafalgar

Los bares cerrados

Muchos de los establecimientos están cerrados, reparando desperfectos tras el uso masivo del verano, repintando.. Hay contados restaurantes que abren el fin de semana para atender la demanda local, otros, como ventas y bares, siguen abriendo cada día para su público local habitual.

Los alojamientos

Es cierto que algunos hostales y hoteles hacen su “temporada baja” que también atrae turismo. Éste es un turismo de otoño e invierno seducido por un Cabo de Trafalgar mágico. 

Es posible comprobar aquellos hoteles y hostales que reciben a huéspedes, durante el otoño e invierno, con una par de búsquedas por fechas en el cuadro de alojamientos de esta página. Los precios por estancia son notablemente mas bajos, resultando una opción muy acertada tanto por la tranquilidad de toda la zona como por el propio establecimiento que invitará a una estancia más relajada.

Esta época hace de Trafalgar una demo jugable muy aproximada a lo que denominamos el paraíso, y como no… tiene sus adictos.

Placer de Trafalgar

Las temperaturas

Caños de Meca, particularmente, dibuja una estación otoñal fuera de lo normal. Desde el comienzo del otoño, la Comarca de la Janda muestra un cielo impecable y por la noche lleno de estrellas. Una chaqueta es suficiente ya que la temperatura no baja de los quince grados. Si tenemos viento la sensación térmica varía, pero eso sucede también en verano. 

Es un auténtico placer sentarse junto al fuego y tomar o comer algo, cuando la noche refresca. Mientras los locales de moda veraniega están cerrados; la Pequeña Lulú, en la playa de Castillejos, el Ketama sobre la playa del Pirata, Jaima, Mecarola..

Locales y pubs abiertos

Las Dunas en la carretera del Faro de Trafalgar o el bar Saboy en el carril de Mangueta, abren todo el año, y ambos tienen su público fiel. Desde el desayuno, y en fines de semana, el ambiente continúa siendo variado. Es verdad que el jolgorio estival se acaba y la vida vuelve a sus cauces normales. Todo se normaliza.

El Placer de Trafalgar

Caños de Meca, en otoño, invita al más absoluto relax. El paseo por cualquiera de las playas, montar a caballo, salir en bicicleta, contemplar la puesta de sol. La temperatura anual, cercana a los 19ºC, invita a darse un baño en la Playa del Faro. El agua está fresca, la sensación es maravillosa.

Os invitamos a que disfrutéis de este «otro caños», que sigue siendo espectacular.

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