La
procedencia de estos inmigrantes es muy diversa;
como refleja el listado existente en las instalaciones
de la Cruz Roja en el Puerto de Barbate: Mauritania,
Senegal, Gambia, Sierra Leona, Nigeria, Burkina Faso,
Mali, Libia, El Congo, Sudán, Uganda, Angola,
Mozambique… . Del
total de inmigrantes llegados a Barbate el año
pasado –un total de 607 personas- no hubo ninguna
mujer marroquí, sí subsaharianas (119)
algunas embarazadas (17) y un total de 25 menores.
A ello hay que sumar 242 hombres de esa nacionalidad,
frente a los 217 marroquíes. En España
un 10% de la inmigración que llega, lo hace
en pateras.
Tarifa,
otro de los destinos donde habitualmente llegan
pateras, recibió el
pasado 2004 algo más de 500 personas y el
reparto difiere un tanto de Barbate; principalmente
marroquíes (351) y subsaharianos (81), de éstos
mayoritariamente mujeres (62) y algunas embarazadas
o ya madres.
En
la intervención del 8 de noviembre: 38 varones
(26 marroquíes y 12 subsaharianos), 13 mujeres
y 2 bebés –la inocencia de unos niños
que muchas veces llegan al mundo durante un viaje
que puede durar más de dos años y
medio. La imagen es aterradora, incluso
para quienes están “acostumbrados”,
la patera de apenas 8 metros es un caos. La mirada
de los hombres, el gesto de las mujeres, el llanto
de los bebés… han llegado al destino
deseado, pero su estado es frágil y lleno
de ansiedad, nervios, miedo… por no hablar
de frío...mucho frío y hambre.
Se
sabe –por los hombres- que las mafias les aconsejan
entrar en los hospitales españoles por cualquier
medio ya que una vez allí les serán
entregados los papeles para quedarse en el país;
por eso algunos de ellos se autolesionan utilizando
cualquier objeto, cuchillas de afeitar, vidrios rotos,
etc. ¿quién puede ser tan despiadado
para jugar –así- con un ser humano? … esas
mafias que les prometen llegar a España donde
les aguarda una vida mejor, les cobran precios tan
altos como la propia vida, por no hablar de cantidades
astronómicas.
Aunque
la esperanza de encontrarles con vida, nunca se pierde,
el porcentaje de los que no saben nadar provoca un
escalofrío –el 80%- y en estas aguas,
habitualmente peligrosas, frías y de grandes
corrientes y recovecos inaccesibles, las labores de
salvamento y/o recuperación de cadáveres
se tornan –a menudo- en casi imposibles; aún
con la tenacidad y dedicación de estos profesionales,
se llevan a cabo actuaciones que pueden superar la
decena de horas.
<<uno
de los peores momentos de nuestro trabajo>> -según
nos cuenta Manuel Fénix, Coordinador de Barbate
y Tarifa- <<es con los bebés… sobre
todo si alguno perece en el intento de llegar a la
costa… mucha gente no sabe que un porcentaje
muy alto de esos pequeños son concebidos y
nacen durante el viaje en busca de un futuro mejor>>…<<otras
veces –en el peor de los casos- son mujeres
que han sido violadas durante el éxodo>> Manuel Fénix
continúa <<para
ponernos un poco en el lugar de estas personas… imaginemos
que al alcance de nuestra vista hay un país
donde puedes cambiar el destino de tus hijos.. y
en el que sólo pensar en tener una cama, comida
cada día y una ducha… llega a ser el
país donde emprender una vida soñada,
donde tu familia será feliz y donde tú sueñas
con llevarles>>
Un milagro llamado Fenix
En
el Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias para
Inmigrantes de Barbate; y más concretamente
su coordinador, Manuel Fénix, han ideado, construido
y patentado un sistema que tiene las mismas dosis de
innovador como de milagroso. Se trata de una camilla
que puede recuperar a una persona con hipotermia en
poco más de cuatro minutos. Con un aspecto algo
rudimentario, pero de enorme efectividad, la “Fénix” – bautizada
con el apellido de su creador-, es una estructura con
cuatro lámparas de infrarrojos que propicia
la subida y adecuación
de la temperatura corporal en un tiempo esencial para recuperar
al paciente. Es un claro ejemplo de que la necesidad agudiza
el ingenio, y en este caso refleja la dedicación
e ilusiones hacia un trabajo bien hecho por parte de todo
el equipo de profesionales y voluntarios de Barbate.

En
la actualidad la Cruz Roja de Barbate cuenta con
algo más de 100 voluntarios y todos forman
una familia, una piña, que se concentra
cada vez que es necesario el rescate, atención
y socorro de los que llegan en pateras.
Si quieres hacerte voluntario/a, ayudar o colaborar con Cruz Roja
de Barbate
Contacta con ellos en el 956 43 24 90; cualquier ayuda, colaboración
o donación es siempre bienvenida, aunque preferiblemente, mejor que dinero
en efectivo, lo idóneo es llevar ropa, mantas o productos alimenticios –no
perecederos-, juguetes, ropa infantil que ya no usemos y/o cualquier articulo
que pueda mejorar las prestaciones que desarrollan.
EN CASO
DE EMERGENCIA
CONSEJOS EN CASO DE ENCONTRARNOS CON UNA PATERA QUE LLEGA LA PLAYA
Llamar
de inmediato al 112 Emergencias y comunicarles
la situación, lugar, número de personas,
etc. También se puede llamar al teléfono
de Cruz Roja Barbate 956 43 24 90
No
dar comida sólida, sólo alimentos líquidos
o agua con un poco de azucar.
Arropar a las personas que reflejen peor estado –aunque todas necesiten
ayuda- y si hay bebés hacerlo siempre junto a la madre, tapándole
con toallas o mantas y ofreciéndole tranquilidad y calor humano, hablarles
de manera tranquila y cercana, hasta que lleguen los Servicios de Emergencia |