La
variedad litoral queda separada por la Isla de Tarifa y
distingue el entorno arenoso de los acantilados.
En cuanto al aspecto hidrológico existen arroyos
y pequeñas venas como El Jara, Vega o el Guadalmesí
La fauna terrestre
es numerosísima, con mas de setecientas mil
aves censadas y con mayor presencia , la cigüeña
blanca, el halcón abejero o el milano negro,
etc. aunque también es posible avistar águilas
imperiales, buitres negros, elanios azules, alimoches, águilas
perdiceras e incluso halcones preregrinos, sin olvidar
que entre las dos sierras del parque existen un total
de 50 parejas, nidificantes, de buitres leonados.
Si
observamos la situación geográfica de
la zona, debido a las migraciones desde el continente
africano y con dirección a Europa, la aceptación
del entorno por parte de estas aves es tal, que las
previsiones son altamente positivas en cuanto a futuras
incorporaciones a la vida terrestre y marina del parque.
En
la duna de Bolonia existen ejemplares de tártago, y
en ambas sierras –por las condiciones
climatológicas- se dibujan quercíneas
y acebuches, además de la repoblación
de eucaliptos. Riqueza por doquier con apariciones
de auténticos caprichos naturales como Narcisos
y Genistas. Asomándonos a los acantilados
de los Cerros del Estrecho las sorpresas no cesan
pues se muestran ante nosotros los hinojos marinos,
y en las puntas Camarinal y Paloma divisamos pino,
sabina, enebro y camarina.
La
sabia tierra que no se detiene en mostrar la parte
más bella de su capacidad -aún sin querer
asombrarnos- y configura el medio acuático de
la zona con grandes detalles que ya históricamente
se reconocían: << los atunes son gordos
y grasosos, como cerdos de mar, gracias a las bellotas
de cierta encina que caen al agua en pleamar... hasta
el punto que nacen tantos más atunes cuanto
más bellotas caen al agua. Los congrios se desarrollan
enormemente y sobrepasan por su tamaño a los
nuestros>> palabras del famoso geógrafo
e historiador griego Estrabón (63 a.c.) que
-pese a no haber visitado nunca la Península
Ibérica- se apoyó en los datos ofrecidos
por Anacreonte y Etesíroco de Himera que reconocieron
lo paradisíaco del lugar por la riqueza y longevidad
de sus gentes.
Partiendo
de la concentración de tres provincias marinas:
Lusitánica, Mauritánica y Mediterránea
la diversidad biológica es –en verdad- muy
rica. Sus más de 1900 especies de
flora y fauna marina lo garantizan. Muchas de ellas
han sido auténticos descubrimientos incluso
para los nativos más especializados, y la
ciencia ha catalogado a un gran número como “ joyas
de la naturaleza”. Existe una Directiva Europea
92/94/CEE que incluye, como interés comunitario,
el Coral Rojo que se encuentra en la zona a unos
cuarenta metros de profundidad y soporta, además
de las atmósferas correspondientes, una extraordinaria
presión por su valor económico. Pero
conviviendo con él, los fondos son escenario
de multitud de milagros: esponjas, medusas e incluso
la mayor lapa de las costas europeas la Patella Ferruginea
que, junto a otras 22 especies, son de interés
comunitario en la citada directiva (anexo V).
EL
Sargo, Lobito, Atún y otras tantas especies
de moluscos crustáceos conviven en un paisaje
submarino dotado de una hermosura increíble.
La tortuga boba, el delfín mular, la marsopa,
etc. se encuentran incluidas en la directiva, citada
anteriormente, y a un paso –en tierra- la nutria
y el galápago leproso. También cuatro
especies de tortugas marinas y otras tantas de cetáceos
son incluidas en otra directiva comunitaria 92/43/CEE.
Enorme
y espectacular grandiosidad son los fondos arenosos
entre Tarifa y la ensenada de Bolonia, Valdevaqueros
y la playa de Los Lances. Incluso se forman “bosquetes” en
ciertas zonas y a profundidades de treinta metros.
Con todo el parque natural nos ofrece algo más:
partes impresionantes y llenas de historia como el Conjunto
Arqueológico de Baelo Claudia (declarado Monumento
Histórico Nacional), una antigua ciudad-factoria
romana que sorprende por su extraordinario estado de
conservación junto a una privilegiada demarcación.
También las vistas de la costa norte del continente
africano son –en días de cielo limpio- altamente
nítidas, sobre todo desde la zona más
cercana a Tarifa. Y sin parar de sumar, la magnífica
situación del Estrecho de Gibraltar y sus características
de viento y corrientes propician un patrimonio arqueológico
submarino sin igual; por los diferentes tipos de pecios
(barcos hundidos) que predominan algunas áreas.
La
declaración de Parque Natural y su inclusión
como zona protegida –por parte de las autoridades
autonómicas- es un acierto pleno. Hace que
nos sintamos atendidos por aquellos a quienes elegimos
como representantes y que, en este caso, adoptan
la postura lógica de aplicar el Estatuto de
Autonomía que -en su artículo 12.2.5º-
defiende <el fomento de la calidad de vida del
pueblo andaluz, mediante la protección de
la naturaleza y del medio ambiente>.
Fuente: Consej. Medio Ambiente
JUNTA DE ANDALUCIA
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